Monthly Archive enero 2019

¿Qué sucede con el Nolotil?

Uno de los medicamentos más polémico y controvertido de los últimos años de la medicina es el metamizol, el cual es comercializado con en gran parte de Europa con el nombre Nolotil y en América con el nombre Dipirona. El misterio que rodea al popularmente conocido Nolotil no puede comparase con otros medicamentos que ha sido exiliados del mercado por sus reconocidos efectos secundarios potencialmente peligrosos o teratógenos, es decir que provocan malformaciones en los fetos y neonatos, ya que los problemas que ocasiona el Nolotil se suscitan de manera localizada, esquiva y son difícilmente comprobables en toda la población.

Son muchos los antecedentes que ya dispone la Dipirona o el Nolotil, sin embargo, también son muchos los elogios que muchos especialistas y facultativos expresan con respecto a dicho fármaco dado a las bondades analgésicas y antipiréticas de este principio activo. En los Estados Unidos el Nolotil o Dipirona no es el antipirético o analgésico de elección y su uso es muy reducido en dicho país ya que los profesionales prefieren otros medicamentos como el paracetamol y el piroxicam, además de que en Norteamérica el Nolotil ha sido objeto de muchos estudios que desprestigian este medicamento por su potencial de causar agranulocitosis.

Las investigaciones estadounidenses demostraron el potencial del Metamizol o Nolotil para reducir los neutrófilos que son las células especializadas para la defensa del organismo, de esta forma el fármaco provoca que el consumidor del medicamento se encuentre expuesto notablemente a todo tipo de infecciones. Otro de los antecedentes fueron las supuestas acusaciones en Latinoamérica, específicamente en Brasil y Venezuela, donde existieron los rumores de que un lote de producción de Dipirona que llego al mercado estaba contaminada con un virus altamente contagioso.

A pesar de tales advertencias y efectos secundarios, no se ha llegado a un consenso en general que dictamine la peligrosidad del Metamizol, incluso algunos defensores de este fármaco indican que todas las acusaciones hacia este fármaco se tratan de una falsa campaña de desprestigio para el medicamento.

Actualmente la discusión por el Metamizol o el Nolotil se han reavivado debido a la reciente prohibición de la entidad sanitaria española quien determino que no debe recetársele dicho medicamento a los extranjeros británicos o pacientes con ascendencia del reino unido. Esta específica y peculiar prohibición se debe a un estudio publicado por los medios ingleses quienes han reportado una coincidencia de muertes de pacientes británicos que consumieron Nolotil recetado en España lo que les provoco un estado de inmunodeficiencia conllevándolos a la muerte.

Para muchos españoles, el Nolotil es un medicamento muy seguro puesto que los ciudadanos de este país están acostumbrados a consumir este fármaco, tal y como lo describe el joven Bryan, empleado de la empresa Desatascos , quien recuerda que cada vez que se enferma y tiene un cuadro febril los doctores le recetan Nolotil. Todo parece indicar que el problema con el Metamizol radica en la forma en cómo afecta a los pacientes con determinada ascendencia, específicamente a personas con antepasados anglosajones, ya que tanto la salud publica británica y estadounidense registran un importante número de casos de paciente con fuertes reacciones indeseadas producidas por el Metamizol, Nolotil o Dipirona.

Los medicamentos más problemáticos para la salud publica

Los fármacos y sustancias medicamentosas fueron diseñados con el objetivo de solucionar y paliar las patologías y enfermedades con las que debe lidiar la salud pública, sin embargo, en los inicios de la farmacología nunca se pensó que dichas sustancias tuvieran la capacidad de generar graves problemas que inciden en la salud poblacional. Es bien sabido que prácticamente todos los fármacos tienen la capacidad de producir algún tipo de reacción adversa o indeseada, no obstante, con los avances de la tecnología se han logrado crear medicamentos cada vez más seguros y con menos efectos secundarios.

Las terapias medicamentosas pueden ser dividas en dos tipos, aquellos regímenes farmacológicos utilizados para padecimientos agudos es decir los medicamentos recetados de siete a quince días para combatir por ejemplo un proceso infeccioso, y las terapias farmacológicas crónicas las cuales están representadas por aquellos medicamentos que son recetados de manera indefinida para tratar un trastorno crónico e incurable tales como la hipertensión, la diabetes mellitus, la artritis autoinmune o reumatoide, entre otros. Las investigaciones han demostrado que las farmacoterapias más problemáticas y que generan mayores consecuencias a la salud pública son los de tipo crónico entre las que resaltan el uso de analgésicos y sedantes o hipnóticos.

Se estima que casi un treinta por ciento de los pacientes que deben consumir de manera prolongada o indefinida medicamentos hipnóticos y analgésicos ya sea opioide o antinflamatorios no esteroideos sufren de las consecuencias y reacciones adversas que suelen provocar dichos medicamentos, mientras que, por ejemplo, las personas que consumen de forma crónica los fármacos utilizados para la hipertensión arterial o para el control de la glicemia y los lípidos en la sangre menos del cinco por ciento de la población estudiada debe padecer de las reacciones adversas de dicho grupo de fármacos.

Los benzodiacepinas, los barbitúricos y los nuevos medicamentos utilizados para el insomnio crónico tienden a provocar una gran cantidad de efectos secundarios relacionados con la conducta de los individuos, tales como depresión, ansiedad, etc. Incluso en altas dosis los medicamentos hipnóticos pueden provocar el coma o la muerte de las personas por lo que resulta necesario fomentar la prevención y el correcto uso de dichos medicamentos. El gerente de Cerrajeros tiene un vecino que para poder conciliar el sueño debe tomar este tipo de fármacos mencionados y dicho gerente ha mencionado que desde que inicio el tratamiento la conducta de su vecino es diferente siendo más ansioso e irritante.

Por su parte, los analgésicos pueden ser divididos en aquellos menos potentes, pero más seguros como el acetaminofén y el ketoprofeno, y los analgésicos fuertes y más peligrosos como los son los derivados del opio como la morfina. El principal problema para la salud pública de este tipo de medicamentos es que los opioides generan un efecto adictivo, por lo que el usuario de estos fármacos se vuelve dependiente del efecto que brinda el medicamento llegando a provocar incluso un gran malestar interno en la persona cuanto no son consumidos.